Envases PET para alimentos

Envases PET para alimentos

Los envases PET (tereftalato de etileno) se comenzaron a utilizar en la década de los años 40 y desde entonces su presencia en el mundo ha sido cada vez más frecuente. Es uno de los materiales más resistentes para el envase de alimentos, especialmente líquidos, tratándose de un polímero que proporciona características muy beneficiosas, como resistencia a condiciones adversas o factores químicos.

Envases PET, los más utilizados

Las estadísticas indican que a nivel mundial se hace uso de una producción de envases PET superior a los 15 millones de toneladas cada año. Estos envases se reparten en todo el mundo, aunque su principal presencia se lleva a cabo en Europa del Oeste. El beneficio que aporta el PET para el envasado produce que sean muchas marcas las que opten por este tipo de envase para almacenar sus productos. En el ámbito de la alimentación el PET es principalmente utilizado en la fabricación de envases dirigidos al embotellado de bebidas, sobre todo con gas. La resistencia del envase lo convierte en un medio ideal para mantener las propiedades de la bebida tal y como fue elaborada, aguantando especialmente el gas introducido en cada botella. Detrás del embotellado de bebidas con gas se encuentra el de bebidas normales, como agua mineral, así como el de aceite, siendo en este último caso un tipo de envase todavía no tan expandido como los ejemplos anteriores, pero que cada vez proporciona una mayor atracción a los fabricantes.

La elección del PET como envase se toma cada vez más debido a la forma en la que proporciona al producto envasado un alto nivel de seguridad en cuanto a su resistencia a largo plazo. También es un envase muy higiénico debido a los procesos automatizados que se realizan tanto en su creación, como en su relleno del alimento en cuestión como en su reciclado.

El reciclaje de envases PET

Existen dos maneras de reciclar los envases PET: mecánica y química. El reciclado mecánico es el más utilizado y el que tiene una mayor presencia entre los fabricantes que utilizan este material. Es fundamental limpiar y procesar el PET para que pueda volver a ser utilizado, y esto implica realizar un proceso dividido en varias fases. Primero se seleccionan los envases y se separan a fin de obtener los que sean útiles, separándolos de elementos que no sean viables para el reciclado. Posteriormente se realiza la trituración a través de cuchillas industriales. La utilización de agua permite el lavado de los PET que hayan pasado por el triturado. El objetivo es eliminar cualquier tipo de residuo que pueda haber quedado en los envases debido al líquido o alimento que tuvieran dentro con anterioridad. Por último se lleva a cabo la extrusión como parte final del proceso de reciclado. También es necesario que el material definitivo pase por un proceso de descontaminación exhaustivo.

El reciclado químico también puede permitir obteniendo material con el que fabricar más envases PET, pero se sigue un proceso diferente al anterior, con el uso de un sistema químico y térmico especializado.

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